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junio 13, 2022

¡Feliz día del escritor!

 Feliz día a quienes aman escribir, sin importar el motivo, el lugar o las circunstancias.

Que nunca dejemos de hacerlo.




Y como todo tiene que ver con todo, les contamos que la segunda edición de nuestro libro está cada vez más cerca de ver la luz.

No te quedes afuera, si te quedaste con ganas de tener tu ejemplar mandanos un mail a revistadelmatealaluna@gmail.com y coordinamos.


Artículo de opinión: ¿Tres cabezas piensan más que una? (Autor: El Cancerbero)

 

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Me preguntaron si, por el hecho de tener tres cabezas, pienso más que el resto de los animales.

Me quedé pensando… con una sola cabeza

Tener 3 cabezas no me asegura que tenga 3 cerebros, ni que pueda resolver de manera más práctica o más segura los problemas, tampoco me ayuda a buscar más soluciones, tener más ideas, ser más inteligente o que mis sentimientos sean triplicados.

Cuando estoy en plan de resolver un problema, las 3 cabezas piensan lo mismo. Por eso, creo que solo tengo un cerebro, y entiendo que debe estar ubicado en la cabeza que está justo al medio, la que sale exactamente del cuello. Ese cerebro se conecta con las otras 2 cabezas por medio de algún filete nervioso y esas cabezas deben tener un micro-cerebro que reconoce los pensamientos, ideas y sentimientos del Cerebro Mayor.

En algunas oportunidades, el Cerebro Mayor tiene ideas locas y disparatadas, se las envía a los micro-cerebros y entre los tres me enloquecen dando vueltas por mis cabezas, ¡cambiando de lugar!  

Definitivamente, no podría batallar con tres cerebros, es una idea absurda.

¡¡¡Sólo hay UN CEREBRO que piensa, pregunta, contesta y siente!!!


Noemí Chiappero - Taller El megáfono al sol



junio 11, 2022

Malcom in the middle



Título original: Malcom in the middle
Título en español: Malcolm el de en medio
País de origen: EE.UU
N° temporadas: 7
N° episodios: 151
Duración de cada cap: Entre 21 y 23 minutos
Primera emisión: 9 de enero de 2000
Última emisión: 14 de mayo de 2006
Plataforma: Disney, Cuevana.


Serie planteada cómo una comedia familiar. El personaje principal es Malcom que comienza su adolescencia como un genio incomprendido a tan corta edad, siendo el hermano del medio entre otros 3 hermanos, dos mayores y uno menor que él.
Va mostrando la visión de un chico que no encuentra su lugar en el mundo mientras que su inteligencia los hace desconectarse de los adultos y, a veces, de sus propios hermanos.
Dicha viveza a veces se convierte en soberbia y lo termina metiendo en situaciones un tanto incómodas y cómicas quedando mal parado.

Es una serie familiar porque, aunque Malcom es el personaje principal, nos va mostrando la perspectiva de los demás integrantes de su familia. Su hermano mayor, el más responsable de los cuatro que fue echado de la casa, siendo la paria para sus padres y, al mismo tiempo, alabado por sus otros hermanos. Reese es un bully con momentáneas revelaciones reflexivas sobre él mismo y todo los que le rodea. Dewey es el menor, el que recibe todo lo usaron anteriormente por sus hermanos, acostumbrado a no recibir atención o cariño por los demás integrantes de su familia.
Lois y Hal, una pareja mucho más amorosa y tierna que la que podrías encontrar en cualquier película romántica. Son presentados en las primeras temporadas como unos seres malvados, pero a medida que avanza la serie se deja ver lo dedicación y el amor que tienen hacía su familia.

Una serie profunda sin dejar de ser una comedia familiar pasando sobre temas cómo la comprensión, la familia, nuestro lugar en el mundo y otros tantos temas con los que, para ser una serie del 2000, demuestra como estaba adelantada a su época.
Se puede disfrutar de fondo mientras se hace otra cosa o disfrutar un domingo sentado en el sillón. 

Nicolás Fortunato - Taller El Megáfono al Sol



junio 09, 2022

Algo dulce

 ¿Estamos de acuerdo en que nos encanta comer? Desayunos, almuerzos, meriendas, cenas, lo mismo da. Y si la comida es compartida, mucho mejor.

Por eso queremos traerles nuestras recetas, las clásicas, las que más nos gustan, las que nos inventamos, las que nos sacan del apuro. Pero con una vuelta de tuerca, con nuestra impronta, con la intervención de nuestra pluma mágica (porque, además de comer, nos apasiona escribir).

Vayan a lavarse las manos que la mesa está servida.

Bon appetit!


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Cocinar no es mi pasión, ya asumí que lo hago por necesidad y nada más. Pero de vez en cuando me “gusta” hacer una receta sencilla de pocos ingredientes para la hora del mate. Y digo que me gusta porque no es algo que estoy obligada a hacer, es algo que hago por elección.
Generalmente me surgen las ganas cuando me tiro en la cama a ver la tele, después de almorzar, a eso de las tres y pico de la tarde de un domingo, como ahora. Elijo la receta según los ingredientes que tengo en casa, tratando de que sea algo bastante sano. Agarro las cosas que necesito y las pongo en la mesada, junto con un bowl. Tengo que reconocer que mitad sigo la receta y mitad lo hago a ojo.
Leo la receta, y agrego 2 huevos, mientras me acuerdo que tengo que reponerlos el lunes sino se van a acabar. Piso dos bananas en un plato, lamentándome por no haber colgado la ropa temprano aprovechando el sol, y las vuelco en los huevos. Busco una cuchara para poner 150 gramos de harina integral mezclados con 150 gramos de avena, preocupada porque se está por vencer la cuota del viaje de egresados y todavía no la pagué. Le agrego una cucharadita de polvo para hornear, que casi me olvido por pensar en el disfraz de gaucho que tengo que improvisar para el próximo jueves. Mezclo todo con ganas, y de golpe me viene la imagen de la vitamina que no tomo desde ayer…me da risa pensar que puede ser la causa de mi batido lento. Sigo con una cucharada sopera de aceite, ¿cuántos kilómetros faltaran para el próximo cambio de aceite del auto? Cuando termine me voy a fijar en el cartoncito que guardo en el parasol. Otra vez uso la misma cuchara para medir 200 gramos de azúcar, mientras me culpo por no tener stevia y así no tendría que preocuparme de la resistencia a la insulina de Sol.
Lista la mezcla la vuelco en un molde, y al horno. Cuarenta minutos y está lista, la dejo enfriar, preparo el mate. Llamo a todos a merendar…me siento, tomo el primer mate, como la primera porción… ya no pienso en nada… solo por un rato. 

Cintia García - Taller El megáfono al sol