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agosto 29, 2022

Presagio

    
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    Una a una iban apareciendo las imágenes. No lo podía creer. Su piel se iba transformando en una seguidilla de imágenes. Primero supuso que eran tatuajes… pero ¿cuándo se los había hecho? No podía salir de su asombro. Su piel toda se cubrió de personas, lagos, ríos y paisajes que incomprensiblemente se movían.  Multitudes habitaban su cuerpo.                Observó sus manos, sus pies, su vientre. Todos los sitios y recovecos de su físico se hallaban poblados.  Miro su rostro y comenzaron a aparecer imágenes escondidas en una constelación de pecas.
    Fijó su vista en una de las imágenes y se vio a él mismo chiquito. Vio cuando se perdió a los tres años en plena ciudad. Laberintos de sucesos pasaban frente a su asombro. Mostró su adolescencia, y continuó sin poder abstraerse distintos acontecimientos de su vida.
    Por los espejos enfrentados vio que su omóplato se cubría de sombras.  Y comenzó a verse a sí mismo tirado en un charco de sangre. Continuó mirando y observó que la imagen retrocedía. Era su futuro que como si aplicase la reversa a un auto iba hacia el presente.  Se vio amenazado por su novia engañada y por el espejo la vio y no era tatuaje. Empuñaba un arma y disparó.
    Quedó tirado en un charco de sangre. Su futuro era muy corto.

Susana Palacios - Taller del Mate



agosto 27, 2022

Catfight

 



Título original: Catfight
Año: 2016
Duración: 96 min.
País: Estados Unidos
Lenguaje: Inglés
Dirección y Guión: Onur Tukel
Fotografía: Zoe White
Reparto: Sandra Oh, Anne Heche, Alicia Silverstone, Justin
Ahdoot, Dylan Baker, Tituss Burgess, Jordan Carlos
Género: Comedia negra.

CATFIGHT

El título nos dice todo: Pelea de Gatas. Dos mujeres que se conocían desde adolescentes, se encuentran casi a mitad de sus vidas. Cada una siguió por distintos caminos y lo que podría haberse convertido en amistad, se convirtió en enemistad. El film tiene algo de grotesco en los tratos personales, cierta crueldad y falta de escrúpulos, tiene algo de burla a la política y varios combates entre mujeres, con mucha saña y violencia como pocas, tiene algo de LTBG y melodías muy conocidas y varias situaciones son cómicas en un contexto de tragicomedia. La repetición de secuencias, con distintos protagonistas y, lo que parece ser y no termina siendo, la hacen entretenida y divertida. Claramente no es una gran película, pero merece verse, la van a pasar bien, si les gustan las peleas. La pueden ver por Netflix.

Charlybicen - Taller del Mate


agosto 25, 2022

Las recetas de mamá

 

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Mamá, hace 14 años que decidiste partir y seguís por acá mandando señales, en una canción, en una frase que recuerdo de golpe, en un sabor, o en el olor a café recién hecho.


Mamá era una excelente cocinera, le gustaba amasar pastas, pizzas, y cocinar verduras de diferentes maneras. Cada plato tenía algo especial. También le gustaba preparar postres, tortas y cosas dulces. Hacía unas masas hojaldradas con dulce de leche que eran un poema. Nunca volví a probar algo tan rico. ¡Y qué decir de su  isla flotante! Una delicia al paladar.

Ayyyyy, las tortas fritas con mates. Los mates y el café también eran especiales, tenían la magia de su amor.  La veo cocinando en ese lugar especial, porque ella lo hacía especial.  Siempre tenía la pava con agua caliente para unos mates y su ternura. También en esa cocina pasaron cosas tragicómicas.

Un día se desarmó el extractor de aire y mi mamá quedó atrapada entre esa campana y el electrodoméstico llamado cocina. A ver, cómo explicarlo…se veía su cuerpo y en vez de cabeza estaba el extractor, yo que siempre tuve mucha imaginación, pensé que se había quedado sin cabeza y en lugar de ayudarla quedé paralizada mirando.

Después al ver que no le pasó nada nos reímos juntas del accidente casero y de mi ocurrencia.

No heredé su amor por la cocina.  Ahora me arrepiento de no haber aprendido a cocinar con ella.  Si pudiera volver el tiempo atrás por un rato, me quedaría aprendiendo a hacer comidas ricas, compartiendo y atesorando sus recetas.

Algunas cosas aprendí, bocaditos de acelga, pescado marinado primero con harina y luego con huevo, pollo al horno con jugo de naranjas y manzanas verdes fileteadas, canelones de verduras.

También cocino otros platos, pero no soy una genia cocinera

Una vez estaba preparando una pascualina de acelga, y puse a hervir los huevos.  Me habían dicho que el tiempo justo de cocción era lo que duraba el Credo, una oración católica, que habla sobre todo en lo que supuestamente se cree.  Así que puse a hervir el agua y mientras colgaba la ropa, rezaba el credo, “Creo en Dios Padre todopoderoso…” y como no me acordaba la oración, la volvía a repetir, no sé cuántas veces, porque siempre me olvidaba como seguía.

Cuando apagué el fuego, los huevos habían desaparecido….

¡Oh magia!… ¡Oh, milagro!.

No, justamente no era lo que sucedió, en realidad ... me había olvidado de ponerlos en la olla. 

Esas son cosas que suelen pasarme cuando cocino.

Otro día, estaba preparando unos bombones y casi prendo fuego la cocina, literal. Les cuento que se pone alcohol en los moldes para que los bombones salgan brillantes y no se peguen.

Yo dejé el alcohol cerca de la hornalla, no me di cuenta, obvio, se cayó la botella y aparecieron lenguas de fuego por todos lados. Pensé que iba a incendiar la casa, pero logré controlar la situación.

La herencia de la cocina se saltó una generación. Mi hijo recibió los dones de su abuMi.

 Le gusta ser chef, y también le encanta hacer café, …yo me aprovecho de ello para tener esos mimos que me hacía mi mamá cuando me servía un café y ahora los recibo de su nieto. Y siento que ella está presente junto a nosotros y cerramos un círculo perfecto.


Gladys Di Salvo - Taller del Mate




agosto 22, 2022

Herencia

    
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    Desconcentrado, distraído. Sin ninguna capacidad de seguir escribiendo, no tuve más remedio que mirar inútilmente alrededor del escritorio en el intento de escapar del vano esfuerzo por concentrarme en el tema que me debería ocupar.
    En el primer recorrido de vista, repasé mecánicamente lo que me rodeaba, vi las cosas que habitualmente el apuro, la preocupación por las tareas pendientes o la concentración en otros problemas, dejan inadvertidas hasta invisibilizarlas.
    Allí estaban, como estuvieron desde hace mucho, la estatua de la Virgen, esa misma que pasó muchos años en el nicho que, a modo de pequeña gruta, tenía una de las columnas de soporte de la galería de la casa de mi infancia; a su lado, en el mismo estante vi fotos de mis padres, mi esposa y mi hija. También un cubilete y los dados con los que jugaban en aquella casa, no recuerdo cómo vino a parar a este estante al lado de la impresora. También identifiqué una lapicera que era de mi madre en el montón de lápices, marcadores, gomas de borrar y biromes, todo desordenadamente repartidos en tres portalápices.
    Esos objetos inmediatamente dispararon recuerdos. Tuve la extraña necesidad de tocarlos, sentirlos, sopesarlos, mirarlos en detalle. Indagar sus formas, colores, dureza, consistencia, como si intentara analizar su morfología y su composición. La física palpable en ellos, rápidamente, me llevó a viejas vivencias y recuerdos. Cuando volví, luego de un disfrutado y nostálgico viaje, me detuve en la naturaleza meta corpórea de esos objetos. La estatua de la Virgen, la lapicera y los dados, son representaciones materiales de cosas más profundas. La Fe siempre se expresa incompleta, si acaso pudiera, con una imagen de yeso. Los pensamientos, las ideas, los deseos y los sentimientos buscan salir, generalmente sin suerte, en pobres palabras de la intrascendente lapicera; tanto como el azar y el destino incierto salen del cubilete en las caprichosas combinaciones de los dados. ¿Serán estos perpetuos meta-mensajes los que forman parte de la verdadera herencia o simplemente aquellos superficiales objetos?
    Me sonó inapelable la vieja frase: “Lo que diferencia al hombre del animal, es que el hombre es un heredero y no un mero descendiente”
    Quedé anclado en este pensamiento un buen rato, hasta que me paré para buscar un café. 
    Esta vez la mirada se detuvo en el espejo, que me sorprendió por novedoso. Los dos días que lleva en esa pared no fueron suficientes para que pase inadvertido. Ahí lo vi. En él me vi. Otra vez me fui al pasado y busqué la herencia que soy.

Oscar Cesareo - Taller de la Luna