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octubre 04, 2021

Estampas

 

formacion en el patio de escuela
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Ahí estoy. Apoyada en el alfeizar del ventanal de mi casa que era hermosa. Es un día especial, no sólo para mí, también para mis padres. Primer día de clases en una Escuela de prestigio. El uniforme, un poco adusto para una niña tan pequeña: una falda plisada debajo de la rodilla sostenida por anchos tiradores ondeados. En la cabeza una boina que podría ser hasta graciosa si no fuera tan armada. Mi cabello renegrido y brillante con suaves rizos. Era un día especial, por eso mi madre la noche anterior, con mucho esmero lo ondeaba colocando bigudíes hechos con tela y papel humedecidos. 

Y yo… me sentía bella.

Después, la escuela. Un patio enorme. La soledad y el desamparo deambulando por galerías frías e indiferentes. Algunas maestras, muy pocas, sólo dos y muchas, muchas “hermanas” con el hábito oscuro, igual que mi pollera plisada. Sus rostros eran dulces y su mirada compasiva, lo que inspiraba confianza.

–Tenés ojos moros –me decía mi madre para resaltar mi belleza, ante los ojos claros de mi hermano, tan codiciados.

Y yo, lo creía.

–Las chicas a las que se le juntan las cejas, son malas –decían las muchachas más grandes impiadosas–. Y a las chicas malas nadie las quiere.

Mi hermano. Mi hermanito. 

Mis tíos, llenos de amor y ternura, me llevaron a conocerlo, cruzando un puente enorme, al que me asomaba con un ramito de flores apretado entre las manos.

¿Qué hay a los lados del escenario? Dos puertas pequeñas siempre cerradas, dejan escapar la oscuridad cuando alguien se atreve a abrirlas, pero nunca atravesarlas. Dicen que es un sótano, pero cualquiera diría que es el paso al mismo infierno.

Ya no existen lugares ocultos, todos pueden ser descubiertos, desafiando el temor y sobre todo a la autoridad. Merodear por el parque juntando los coquitos que lo inundaban. Acercarse a la quinta de la hermana María que trataba de corrernos con su bastón en alto, pero su torpe caminar le impedía alcanzarnos. ¡Cómo reíamos mientras corríamos con insolencia! Escondernos en el campanario para fumar o subir a los techos para asolearnos durante horas entre charlas y confidencias.


Claudia Velázquez - Taller del Mate



octubre 01, 2021

¡Agarrate, Avón!

 Consigna de escritura #17




Sos unx de lxs creativxs de una empresa de publicidad. Una reconocida marca de cosméticos te entrega este muestrario de colores, para crear una nueva línea de esmaltes y labiales. De tu creatividad depende que te contraten o no.  Lo que tenés que hacer es:

*Ponerle nombre a cada color. 

*Escribir un breve texto describiendo dos (o más, o todos) de ellos. 


Un ejemplo:

Sandía de Oriente: es un color especial para la temporada que se inicia. Tus labios se verán frescos como la pulpa, suaves como una semilla. Preparate para besar con el sabor de la fruta.

Mandá tus textos a revistadelmatealaluna@gmail.com así los compartimos.

¡Buen fin de semana!


septiembre 28, 2021

La ola

pintura de mujer con el mar en la cabeza
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La ola, cuando viene,

puede traer muchas cosas:


Arena, caracoles

algas y piedritas,

botellas con mensajes,

retazos de un naufragio.


Lo que no sabemos nunca

es cuanto de nosotrxs dejamos ir


Gisela Cairo - Taller del Mate

 

septiembre 23, 2021

La mesa: nuestros lectores escriben

La mesa de Grippo inspiró a nuestros lectores a escribir sobre sus mesas. Por suerte la compartieron con nosotros:


Alejandra Rozas


Era la mesa del comedor. De estilo tudor, dos planos, pata de elefantes con flores y arabescos hermosos talladas en madera de roble.
El plano de arriba se encargó de ser el portador de las cenas importantes, el plano de abajo era para casi todos sólo un detalle importante de decoración.
Pero para mí los dos juntos fueron un castillo, una cueva, el fondo del mar cuando caía el mantel fino de organza, una carreta, un avión (depende adonde viajaba), la copa de un árbol. Un lugar para dormir sin ser vista o para escuchar el violín de mi abuelo.
Cuando la casa de mi abuela se vendió, cayó en manos que no la apreciaron y no pudieron ver todo lo que ella era. Fue maltratada y finalmente termino en una pila de escombros desvastada por las termitas y la humedad.
Cada tanto reconozco su olor y la busco, pero sólo aparece en mi memoria.

septiembre 20, 2021

Vi

 



Vi

 

Vi en pantalla gigante el lado oscuro de la vida.

Vi el costado desagradable del ser humano.

Vi violencia de una forma atroz.

Vi la más ignorada indigencia.

Vi muchas vidas esfumarse en accidentes evitables.

Vi lenguas de fuego asomarse por una ventana.

Vi una niña moribunda en brazos de su padre.

Vi heridas de arma de fuego.

Vi la desesperanza arrojarse debajo de un tren.

Vi familiares y amigos despidiendo a un ser querido.

Vi lo que queda después de una entradera.

Vi el abandono.

 

Hasta que no quise ver más.

Y me alejé.

 

Cerré mis ojos y los abrí a mi mundo.

 

Vi una planta crecer entre las piedras.

Vi un café humeante sobre la mesita de luz.

Vi cuadernos con hojas en blanco, listos para usar.

Vi a mi ojo negro en un guiño cómplice.

Vi una reunión de hermanos hasta altas horas de la madrugada.

Vi cielos rojos, naranjas y violetas de los atardeceres.

Vi la masa del pan levándose al calor de la cocina.

Vi una pila de libros esperándome para sumergirme en ellos.

Vi mis mejillas coloradas después de la caminata en la plaza.

Vi el arco iris después de la tormenta.

Vi mi casa a la luz del sol de la mañana.

Vi el abrazo contenedor y amoroso de mi familia, 

donde siempre quiero estar,

desde donde quiero seguir viendo.

 

Romina Gil (Taller de la Luna) 

*Texto producido a partir de la consigna sobre un poema de Laura Yasán, "La carcasa del mundo"